Para mí.

Bien pudieses ser mi Caracas
Y yo tu Bolívar
Y así mismo nos encontramos
Y así mismo coincidimos.

Creyente de las vidas pasadas,
La poesía por las noches,
Y las celebraciones con cerveza.

Bien pudieses ser mi pan camaleón
Y yo tu masapan
Y así mismo no me hallo sin ti
Y así mismo intento iluminarte.

Agnóstica a medias,
Risueña por completo,
Y las lágrimas contadas.

Bien pudieses ser mi alma gemela,
Y yo así lo siento
Y así mismo sanas
Y así mismo salvas.

El miedo cuando idealizas,
Satisfacción cuando es así.
Así a tu manera,
Así a tu tiempo,
Así eterna.

Bien pudieses estar siempre,
Y yo así lo quiero
Y así lo pido,
Al universo,
Que tanto me ha dado,
Un amor al que amar,
Una mujer a quien admirar
Y tiempo para vivirnos,
Vamos por más.

Me lo recordaré a mí.

Espero que algún día llegues a sentir esto por alguien, que te haga creer y confiar en ti, que elijas poner una excusa en el trabajo para faltar y pasar todo el día con esa persona porque la extrañas, que te haga sentir segura, que sepas que te apoyará en cada decisión que tomes y que no te juzgará, que te despierte de esa aferración, de ese pasado, de ese miedo, que simplemente puedas ser tú sin ningún resentimiento…

Cariño por último, espero que como yo, recuerdes ese primer cruce de miradas y la primera vez que sentimos, esa corazonada al tocarnos, esa desesperación por vernos, por preocuparnos, si estábamos bien o mal.

Recuérdalo siempre: SÍ PUEDES llegar a sentir tanto y que sí se puede coincidir con alguien. También me lo recordaré a mí…

Rompecabezas.

Era de esos rompecabezas que cuando llegan a tu vida se te hace super fácil a(r)mar, como si ya lo hubieses tenido antes, como si pertenecías a él, todo encajaba perfectamente, mis manos solo hacían su trabajo, ellas sabían que movimientos hacer, podían empezar de abajo para arriba, de izquierda a derecha y viceversa, podían desarmarlo en segundos y armarlos en otros segundos más. Pero, siempre hay un pero… tenía que dejarlo libre, dejarlo que otras manos se almoldasen a él, que gozaran de sus piezas, que lo conocieran desde un principio, tenía que aceptar que alguien más se haría cargo de él, tenía que aceptar que yo no era la única, que era solo una etapa, y ¿quién soy yo para interponerlo? ¿quién soy yo para no dejarte ir? si amaba tanto a ese rompecabezas que solo quería que él se sintiera libre, que sintiera que otra persona más se podía equivocar, podía jugar de otra manera. Tenía que dejarlo ir y simplemente esperar que llegara otro, o salir a buscarlo. Con una venda en los ojos, sin conocerlo por completo, sin saber si este se quedaría por siempre o no, sin saber si me tocaría otra vez acostumbrarme a otro más y de repente me lo arrebatasen, repetir la misma historia.

Tenía miedo, no lo niego, muchísimo miedo, estaba aferrada a él, y tenía pánico del futuro, me hacía milésimas de preguntas, hartas preguntas, cero respuestas. Era un constante “Y si no…?” caí en depresión, hasta bajé de peso sin hacer ejercicio (lo bueno jajaja) pero me di cuenta de que él ya estaba siendo feliz con otras manos, que el primer paso fue aceptarlo y que ahora tenía que aplicarlo yo. Dejarlo en mis mejores recuerdos, dejarlo en mi libreto de experiencia y empezar de cero. No iba a ser fácil, estaba súper consciente… solo me aferre a algo que le decían “fe” y que las únicas claves para esto eran paciencia, explorar, probar y disfrutar, el resto solo era magia y el resultado debía ser: amor propio, amar y ser amado.

Creí que me perdía cuando te perdí, pero la realidad es que me estoy encontrando.

Existen confusiones que te hacen despertar de la realidad, también existen confusiones donde solo quisieras vivir toda la vida.

He despertado y he soñado después que me quitaron a lo que más amo. He soñado con estar con él, he soñado con estar sentada en sus piernas, he soñado con el calor de sus brazos, con sus regaños, con un orgullo por mí, por cómo he crecido. He soñado solo con su presencia y nada más… Pero he despertado, he despertado en esta realidad, difícil e incomprensible para mí.

He despertado y he abrazado a los que más quiero con miedo a que un día ya no estén, a volver a perder otra pieza de mi corazón, de crear otro vacío y no saber con qué llenarlo. Sin embargo, he luchado y he peleado con mi peor enemigo: mi mente. Aunque me cueste entender el porqué de los sucesos, el porqué de las actitudes de las personas, el porqué A MÍ, siguen pasando los años y siguen aumentando las preguntas sin tener alguna respuesta.

Me he sentido confundida en muchísimos aspectos que a veces ni yo misma me lo puedo explicar, me he sentido culpable por decepcionar a otros y también le echo la culpa a mi mente que siempre me tiene como un objeto, como un títere. Y digo mi mente porque mi corazón siempre se ha mantenido al márgen, siempre seguro de lo que ama.

A pesar de todos estos juegos mentales nunca he dejado de buscarte, nunca he dejado de sobretodo buscarme, nunca he dejado de creer en la fe y la esperanza.

Y después de todo la única certeza que tengo es que lo que me mantiene viva es la fe

Sonrisas.

Entre miles de sonrisas siempre se esconderá algo… Algo que te cuesta expresar, algo que no lo comentas con cualquiera, algo con lo que luchas todos los días o algo que evitas por unos días, pero siempre vuelve.

Detrás de miles de sonrisas se esconde el miedo al fracaso, el no llegar a ser quien quieres ser. Se esconde la comodidad a la soledad, pero a su vez se esconde querer a alguien que esté a tu lado, que trate siempre de entenderte, de no juzgarte, que sepa que todos tenemos peos internos, pero que se atreva a quedarse y a luchar contigo, que confíe ciegamente en ti y en lo que eres, que tenga la opción de elegir a muchísimos más, pero que siempre QUIERA y ELIJA quedarse contigo.

Detrás de miles de sonrisas se esconde esa niña con traumas, ese pasado que no quieres tocar nunca más, pero que de vez en cuando te carcome la mente.

Detrás de miles de sonrisa aún existe esa niña que aún quiere y necesita un padre que la abrace. Se esconde el rencor, la frialdad. Se esconde una persona que a veces solo quiere gritar y llorar o simplemente salir corriendo y desaparecer, pero es tan realista que sabe que no puede desaparecer de su propia mente, así que solo se mantiene en silencio.

Detrás de miles de sonrisas se esconde una pequeña parte que nadie conoce por miedo, pena, no sé ya como llamarle, pero se atreve todos los días, lucha e intenta.

Detrás de miles de sonrisas se esconde esa personita que siempre elige hacer sentir bien a lo suyos, hacerlos sentirlos feliz, darles una razón por la que valer de ellos mismos, aunque a veces ella no lo ponga en práctica consigo misma.

Detrás de miles de sonrisas existe el corazón de esa joven que está con su familia, pero que su mente está en otro país o quizás en varios, caminos, fracasos, felicidad, pruebas, amor, dinero, éxitos… Eso que llamamos “experiencias”, pero que lamentablemente no siempre tienes la suerte de tenerlo todo en un mismo sitio, y que tiene que aceptar que es un proceso.

Detrás de de miles de sonrisas ahí estoy yo, haciendo chistes de mi propia vida porque sé que algún día saldré de esta.

Ahí, a solas con todo el mundo.

Lo que más aprecio de mi día a día es la noche, ahí cuando va cayendo el Sol, cuando van quedando pocos en la calle, cuando hay menos ruido, menos luces, ahí… cuando llega la “paz”, porque no sé qué es peor si la agonía que te mantiene pensando todo un puto día, la preocupación, que esta te puede matar o puede sustentarte la vida, o la paz. Como dice mi papi Bukowski, pero ¿la paz existe? En ese momento es el que creemos estar en completa paz, hay personas que están apunto de suicidarse, está naciendo un hijo no deseado, está siendo violado un niño inocente que su único sueño es que sus papás no discutan más. Están las putas, las que lo hacen por placer y las que lo hacen por necesidad, por no tener otras opciones. Existen los que prefieren el dinero más que su estabilidad emocional, los que viven en una constante mentira. Existen los padres infelices que no se divorcian porque creen que le hacen un bien a sus hijos al estar viviendo en un engaño, cuando el bien pudiese ser hablar y educarlos desde pequeños y aceptar que hay distintas realidades. Existe la depresión, los que no buscan ayuda por miedo a ser juzgado, por el rechazo, y prefieren ahogarse en su propia cabeza. Existen los que su peor desahogo son las drogas, el alcohol, y no los juzgo, cada quien elige cómo matarse. Existen los inocentes que están en la cárcel, y también los culpables que están en una oficina sentados con ínfulas de ser el ser humano perfecto. Existen los que soportan el maltrato físico y mental por miedo a la soledad… pero también existen esas personas como yo, que vivimos en una constante soledad, que aceptamos y disfrutamos de ella, que sabemos que existe todo lo malo, pero también lo bueno y que estamos dispuestos a vivir en ambas partes… sabiendo manejarlo y esperando que llegue alguien que quiera compartir esa felicidad, esa libertad y esa tranquilidad contigo y con el mundo, saber que hay días en los que te quieres morir, pero también hay días en los que solo quieres brincar de felicidad… Hoy solo quiero sentir tranquilidad.